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El cambio climático es un problema de bioética

 

“La bioética podría estimular la comprensión de los beneficios y amenazas; promover la transparencia acerca de las acciones y políticas que hacen que el cambio climático empeore; exponer potenciales conflictos de interés que afecten la conducta e interpretación de las evaluaciones de riesgo; generar conocimientos acerca de las condiciones socioculturales que afectan la autonomía y empeoran las emisiones; y nuevas concepciones sobre el terreno de responsabilidad social.  Por lo menos, la bioética debería informar y facilitar al público y al diálogo acerca de políticas sobre cómo el cambio climático amenaza la salud y las cosas que las sociedades han valorado por siglos.”

Climate Change is a Bioethics Problem by Cheryl Cox MacPherson

Por milenios, los humanos han disfrutado, confiado y valorado la naturaleza y los medios ambientes naturales que proporcionan espacios para la agricultura, la cultura, el refugio, el juego, el deporte, la relajación, la creatividad y la reflexión.  Los climas extremos, la elevación del nivel del mar y otras alteraciones ambientales causadas por los cambios climáticos afectan esos ambientes.  Un creciente énfasis en la globalización, consumo y gratificación inmediata oscurecen su valor inherente y sus contribuciones a los alimentos, agua y bienestar.  Afectar estos ambientes amenaza el crecimiento económico y la seguridad nacional, los derechos humanos, la seguridad en agricultura y alimentos y la salud.  La edición del 24 de marzo de 2012 de la Revista Médica Británica incluye varios artículos acerca de estos retos.  La Organización Mundial de la Salud, los centros de Estados Unidos para el control de las enfermedades, el Sistema de Salud Nacional Británico y otras organizaciones líderes en salud han iniciado proyectos de mitigación y preparación para diversas condiciones culturales, socioeconómicas y geográficas.  La severidad y certeza del cambio climático son reales.  Esto constituye la mayor amenaza a la salud de este siglo.  El cambio climático es causado por las emisiones de gas de invernadero que se acumulan en la atmósfera más rápido de lo que se disipan.  Su acumulación se incrementa con el desarrollo socioeconómico y con el crecimiento de la población global que se duplicó de 3 a 6 mil millones entre 1960 y el 2000 y alcanzará los 8 mil millones para el 2025.

Los recursos medioambientales de los 60s no se estirarán en 2025 cuando la población, emisiones y temperaturas globales se hayan elevado a niveles nada seguros. Sin medidas preventivas, los movimientos de más personas y mercancías generarán aún más emisiones.  El sector de la salud, entre otros, genera grandes cantidades de emisiones, pero podrían mitigarlo sin reducir su calidad.  No disminuir las emisiones supone problemas físicos, económicos y morales que deberían interesar a la bioética y a otras disciplinas.

El cambio climático ocurre por actividades individuales y colectivas que, como el sector de la salud, benefician paradójicamente a los individuos, poblaciones y naciones.  Estas actividades involucran decisiones acerca de cuándo y cómo responder a la evidencia acerca de las causas y amenazas del cambio climático.  La comprensión más profunda de los valores y condiciones sociales que dejan que las emisiones se acumulen a las proporciones actuales, reforzaría los esfuerzos para minimizar daños futuros.  Este artículo inicia el diálogo acerca de cómo la bioética puede contribuir a tal comprensión y su responsabilidad de cómo hacerlo.  Invita a la bioética a iniciar exploraciones interdisciplinarias de tecnologías, actividades y políticas que generan emisiones a fin de profundizar en la comprensión de la ética, valores y condiciones sociales que permiten que el clima cambie para peor.  Los análisis bioéticos son integrales para obtener respuestas efectivas de por qué la ética, los valores, las condiciones sociales y los potenciales conflictos de interés determinan qué valoraciones de riesgo se conducirán, cómo se interpretarán y cómo se comunican y responden sus hallazgos.

EL CAMBIO CLIMÁTICO AMENAZA LA SALUD

Los datos de muchas fuentes científicas concluyen que el cambio climático eleva las temperaturas del aire y el agua y los niveles del mar y que esos cambios ocurren a nivel global y duran décadas o siglos.  Estos cambios ya han causado muertes por problemas cardiovasculares y respiratorios; facilitaron la transmisión de enfermedades por medio del agua y vectores de enfermedades a través de impactos sobre reproducción patógena, densidad de vectores y otros medios; y empeoraron las condiciones agudas y crónicas, incluida la enfermedad mental.  Al elevar la salinidad del agua dulce, han reducido las fuentes de alimentación, la nutrición y las actividades físicas propicias para la salud, particularmente entre los pueblos indígenas.  Al causar eventos climáticos más frecuentes y severos, el cambio climático desplaza a las poblaciones y disminuye la calidad y cantidad de agua, alimento y refugio.  Esto facilita brotes de enfermedades producidas por el agua, enfermedades nutricionales, infecciosas y otras formas de enfermedad.  Aún en países ricos, éstas se expanden rápidamente en sitios sobrepoblados y de emergencia, pero aquellos con menores recursos y menos capacidad para prepararse o recuperarse, son los más vulnerables.

Para disminuir los riesgos del cambio climático es necesario reducir las actividades que producen emisiones.  Hay muchas maneras de hacerlo sin comprometer la salud o desarrollo económico.  Crear sistemas de tránsito masivo y rutas para bicicletas, hacer que el usuario incremente su uso y así reducir el consumo neto de energía, el calor de las urbes y también factores de riesgo para el asma, ataques cardiacos y obesidad.  La producción ganadera provoca el 18% de todas las emisiones globales, pero reducir el consumo de carne disminuiría las emisiones y el cáncer, además de las enfermedades del corazón causadas por su consumo.  La estrategia de ‘contracción y convergencia’ recomienda elevar el consumo de carne en países pobres para mejorar el estatus nutricional, mientras se reduce en naciones ricas con altos niveles de cáncer y enfermedad cardiaca y de este modo reducir las emisiones netas, mejorar la nutrición y crear ambientes más saludables.  Las maneras efectivas de reducir emisiones ya existe y hay otras maneras que se están desarrollando, pero hay relativamente poco diálogo público de políticas y estrategias bioéticas acerca de la necesidad de basar la investigación asociada o apoyar el cambio para la práctica.  La naturaleza e historia de la bioética es tal que tiene la responsabilidad de ofrecer análisis de cargas y beneficios de actividades que producen emisiones; la utilidad y justicia distributiva de una intervención dada y la justicia de procedimientos con respecto a las tareas de las responsabilidades relacionadas.

Responsabilidad

Los individuos, industrias y gobiernos demócratas pueden escoger sus actividades y políticas, pero estas decisiones con frecuencia se hacen con información limitada sobre los costos, consecuencias y alternativas.  Si sólo hay una manera de obtener agua, alimento o el ingreso, por ejemplo, entonces no hay opciones acerca de cómo obtenerlas.  Si los carros de combustible eficiente cuestan más que otros y un carro es un medio necesario de transporte, como es algunas veces el caso, entonces el estatus económico limita las oportunidades para conseguir combustible eficiente.  Existe una responsabilidad para generar más opciones disponibles para todos y si eso es así, ¿de quién es esta responsabilidad?  La ética y los valores determinan qué naciones, industrias e instituciones aceptan y cumplen esas responsabilidades y cómo responden a los retos económicos, políticos, de salud y derechos humanos.

Las declaraciones de derechos humanos resaltan las responsabilidades de las naciones en promover la autonomía y la salud entre individuos y poblaciones.  Cuando no se educa a los pueblos acerca de las causas e impactos del cambio climático y no se crean oportunidades para que ricos y pobres reduzcan las emisiones, las naciones arriesgan los derechos humanos a la vida y la salud y violan esas declaraciones.  Los sistemas de salud en naciones escandinavas defienden estas declaraciones promoviendo el acceso universal a estilos de vida y ambientes saludables y facilitando la oportunidad individual de escoger cómo y cuándo acceder a ellos.  A través de estos sistemas escandinavos de políticas que generan poblaciones más saludables y autónomas y gastos en salud más bajos que en otros sistemas de salud.

Aumentar el transporte a pie y en bicicleta, construir vías más accesibles y placenteras; facilitar un consumo mayor de alimentos naturales y disminuir los productos animales incrementando el acceso a alimentos naturales y a información nutricional y climática; y proporcionar otras oportunidades para escoger estilos de vida saludables, reduce simultáneamente las emisiones y mejora la salud.  Los valores determinan si los individuos, naciones u otras entidades aceptan cualquier responsabilidad de proteger contra el cambio climático y qué estrategias y políticas relacionadas con el clima y salud adoptarán.

Las políticas y sistemas de salud que aumenten el acceso a oportunidades saludables reducen las emisiones, mejoran la salud y promueven la autonomía.  El diseño exitoso de políticas que cumplen con todo lo anterior, requieren colaboraciones multisectoriales y multidisciplinarias.

Si se hace un compromiso político y financiero para tal trabajo dependerá en gran medida de la ética, lo social y los valores individuales, además de los contextos en los cuales se necesita el trabajo.  Las exploraciones de valores y ética en diferentes contextos geográficos, socioculturales y económicos deben informar acerca de las amenazas y beneficios de las emisiones en dichos contextos.  Esas exploraciones profundizarán en la comprensión de algunos de los conflictos morales y prácticos inherentes a las emisiones producidas por diferentes actividades.

Autonomía

El científico Sir John Sulston, ganador del premio Nobel, informó en la ceremonia de apertura del Congreso de la IAB del 2012, que el cambio climático está empeorando a causa de la población global y del consumo de energía per cápita que han aumentado 7 veces en 150 años.  Explicó que esto se debe en parte a lo cultural y a otras condiciones que privan a más de 200 millones de mujeres de información sobre planificación familiar y recursos; si se les diera a esas mujeres mayor autonomía en sus opciones reproductivas, probablemente se reduciría la población global y las emisiones.  También dijo que esos análisis bioéticos de las influencias socioculturales serían de gran ayuda para balancear opciones y emisiones.  Como se dijo antes, el análisis bioético también ayudaría a enmarcar e informar acerca de cómo varía la responsabilidad para disminuir las emisiones en diferentes escenarios.  Los sistemas de salud en países de ingresos medios y bajos tienden a maximizar la utilidad de sus recursos limitados priorizando servicios primarios básicos.  Pocos tienen los recursos para proporcionar esos servicios a todos o en los estándares típicos de las naciones occidentales.  La escasez de recursos e infraestructura contribuye a las políticas históricamente paternalistas de esos sistemas de salud y de su interés limitado en la autonomía del paciente.  El impacto del cambio climático en los recursos para la salud, el cuidado de la salud y la infraestructura afectarán, en algún momento, la autonomía aún en naciones ricas.

El principio de autonomía es vital en la salud occidental, pero muchos dan prioridad, en forma inapropiada, a la autonomía sobre la beneficencia, utilidad y justicia.  Esto desvía la atención de problemas sociales e injusticias en poblaciones no occidentales y pobres y oscurece el significado de condiciones culturales, socioeconómicas y geográficas para la salud.  La bioética utiliza sus vastos recursos académicos, financieros e intelectuales para enseñar concepciones occidentales de autonomía alrededor del mundo, pero es negligente con muchos de los problemas bioéticos y prioridades de países no occidentales y pobres.  Las soluciones prácticas y efectivas para el cambio climático requieren el compromiso con sus variadas manifestaciones de amenaza en diferentes circunstancias geográficas, económicas y sociales.  Estas circunstancias afectan el acceso a los beneficios de actividades que producen emisión; cargas y vulnerabilidad ante las amenazas; y si las responsabilidades relacionadas se comparten éticamente.

Muchas actividades productoras de emisiones generan beneficios colectivos aunque dañan la calidad y cantidad de recursos medioambientales.  Se necesita una atención bioética a los beneficios, cargas y responsabilidades con el cambio climático para enmarcar la evaluación de riesgos; informar sobre opciones entre ganancia individual y colectiva; diferenciar entre subsistencia y mercancía de lujo; y clarificar mejor cuándo y cómo poner en marcha los principios de amenaza preventivos.  El principio de amenaza apoya minimizar las emisiones para evitar dañar a otros y el principio de precaución apoya el tomar precauciones que son proporcionales a la severidad y certeza de las amenazas.

Las perspectivas bioéticas deberían ayudar a aclarar cómo y cuándo aplicar esos principios, de quién es la responsabilidad de ejecutarlos y qué se gana con ello.  Las ganancias incluyen la protección de recursos que habiliten sistemas de salud que respeten la autonomía del paciente y los resultados de las evaluaciones de riesgo objetivo que puedan usarse para determinar la utilidad de una actividad dada productora de emisiones o la estrategia de mitigación.

 Cox, M, C. (2013). Climate Change is a Bioethics Problem. Bioethics.Vol. 27, 6, 305 –308. (Margarita, Alzate, Trans). (Vol.27). Grenada, West Indies. John Wiley & Sons Ltd

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